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Tercera versión del Termómetro de Salud Mental en Chile ACHS-UC:

Salud mental de los chilenos empeora en abril tras implementación de cuarentenas: Síntomas de depresión llegan a 46,7%

La nueva versión del estudio de la Asociación Chilena de Seguridad y la Universidad Católica se hizo en el marco de alzas en los contagios y con la mayor parte de la población del país confinada. El resultado fue contundente: 32,8% de las personas presentaron síntomas asociados a problemas de salud mental, 6 puntos más que la medición de noviembre de 2020, cuando gran parte de Chile estaba desconfinado. Además, en la escala específica sobre temas relacionados a la depresión, un 46,7% de las personas presentó sospecha de esta patología en algún grado.

A poco más de un año del comienzo de la pandemia por COVID-19, no son muchas las cuentas alegres que se pueden sacar en materia de salud mental en Chile. En ese contexto, la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y el Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, publicaron la tercera edición del “Termómetro de la Salud Mental en Chile ACHS-UC”, que indicó –entre sus múltiples conclusiones– que un 32,8% de los encuestados exhibieron síntomas asociados a una probable presencia o sospecha de este tipo de problemas. 

Cristóbal Cuadra, gerente División Asuntos Jurídicos y Corporativos de la ACHS, junto a David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, Daniela Campos, jefa de Riesgos Psicosociales de la ACHS, y Rafael Torres, Psiquiatra y Director de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica, dieron a conocer los resultados de la investigación que se hizo mediante entrevistas telefónicas a una muestra representativa de aproximadamente 1.400 personas -entre 21 y 68 años- durante los primeros diez días de abril de 2021. 

Cristóbal Cuadra, gerente División Asuntos Jurídicos y Corporativos de la ACHS, afirmó que “hemos sido testigos respecto de cómo el tema de la salud mental en Chile ha ido tomando relevancia y cómo los problemas asociados pueden impactar tanto en la calidad de vida como en la productividad y competitividad del país. Con esta tercera edición del estudio reconfirmamos nuestro interés por entender la realidad de la salud mental de los chilenos. Esperamos que estos resultados, y los anteriores, ayuden a aunar esfuerzos con otros actores del sistema de salud, para analizar mejoras a las políticas públicas y en nuestro caso particular como ACHS, para proponer formas en que el mundo empresarial y los empleadores y trabajadores en general puedan contribuir a la superación de esta problemática social”.

Por su parte, Daniela Campos afirmó que “en esta tercera entrega de nuestro estudio de salud mental volvimos a ver resultados que confirman el gran desafío que tenemos como país en esta materia. Las circunstancias a las que nos hemos visto enfrentados durante esta pandemia le han puesto una lupa a problemas que estamos viendo hace algún tiempo y al que como organización queremos aportar en la búsqueda de soluciones, con la entrega de datos valiosos que esperamos ayuden a entender esta problemática”.

De acuerdo con la información entregada por los encuestados, las tasas de problemas de salud mental subieron en todos los grupos respecto de noviembre 2020, con la excepción de la categoría “separados”, que es la que tiene mayor porcentaje de problemática mental (39,5%).

En abril de 2021 aumentaron las prevalencias de síntomas asociados a problemas de salud mental respecto de noviembre de 2020 para todos los grupos de la población, independiente de sus características demográficas. Una de las variables que más diferencias ha mostrado entre la primera versión del estudio y esta, es la situación de personas que viven solas. Si en julio de 2020 estas tenían significativamente mayor prevalencia de problemas de salud mental que el resto, en noviembre esto se revirtió, siendo quienes vivían con más personas los que tenían más problemas de salud mental. Ahora en abril no se aprecian diferencias entre quienes viven solos y quienes viven acompañados, con ambos grupos presentando un 32,8% de presencia de síntomas asociados a problemas de salud mental. 

Por otro lado, la presencia de problemas de salud mental subió en todas las regiones de Chile. La zona Sur, al igual que en julio y noviembre de 2020, sigue siendo la de menor prevalencia con un 28,6%, mientras que la zona norte es la que muestra la mayor tasa (39,7%). La Región Metropolitana, por su parte, llegó a un 33,8%.

Uno de los elementos que se correlacionan en mayor medida con la salud mental es la situación laboral y económica de cada persona. La detección de sospecha o presencia de problemas fue de 50% entre los desocupados. Siendo esta proporción de 39% entre quienes están laboralmente inactivo/as (que técnicamente no son desocupados, sino que no forman parte de la fuerza de trabajo) y de 29,6% entre quienes trabajan. Esto, en un contexto en el que las tasas de desempleo del país, de acuerdo con las últimas cifras oficiales, siguen estando por sobre los dos dígitos. 

Cabe destacar también, que la sospecha o presencia de problemas de salud mental es muy superior (casi 14 puntos) en aquellos hogares que reportan una caída en sus ingresos respecto del año anterior. También se aprecia que la prevalencia de estos es casi 3 veces superior en el caso de quienes tienen una situación de deuda en el hogar “complicada”, en relación con los que no tienen problemas económicos. 

Antonia Errázuriz, co-autora del estudio y académica del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Católica, señaló que «los resultados que hemos presentado vienen a confirmar la línea tan fina que existe entre bienestar físico y mental al mostrar una mayor presencia actual de problemas de salud mental, síntomas de depresión, deterioro del estado de ánimo, insomnio y problemas de soledad en quienes reportaron padecer dos o más enfermedades crónicas o evaluaron su salud física como mala o pobre«.

Más deprimidos y con problemas para dormir

Los resultados de la encuesta arrojaron que, según las respuestas al instrumento de medición, el 46,7% de las personas presenta algún grado de depresión (usualmente menor, no alcanza a calificar como patología). A través de todas las mediciones hechas desde 2020, las mujeres han mostrado mayor prevalencia en este tipo de síntomas y durante abril llegaron a un 54,7%, 17 puntos más que los hombres. La proporción que presenta síntomas depresivos en algún grado es menor en el grupo de universitarios y mayor entre los menos educados. Así también, más de la mitad de las personas en estado “separados” (51,7%) presentan estos síntomas, casi 9 puntos adicionales de prevalencia que las personas “casadas/convivientes”.

Asimismo, un 45,9% de las personas entre 21 y 68 años en el país evalúan que su estado de ánimo actual es peor o mucho peor en comparación con la situación anterior a la pandemia. Esta cifra nunca ha bajado del 42% desde que comenzó esta medición. 

Otro factor importante es el insomnio. Un 46,9% presentó algún grado de problema para conciliar el sueño. El estudio concluyó que un 19,8% de la población entre 21 y 68 años presenta problemas de insomnio moderado o severo.  Más de la mitad de los entrevistados (52,4%) admitió tener algún grado de dificultad para levantarse más temprano de lo deseado. 

En resumen, David Bravo indicó que «estos resultados ofrecen un espacio de reflexión acerca de la manera como los antecedentes de salud física, los efectos económicos y el estilo de vida durante la pandemia se relacionan con el deterioro de salud mental en nuestra población».

Datos sobre el estudio

El “Termómetro de la Salud Mental en Chile ACHS-UC” es un estudio longitudinal, con una muestra aleatoria de 1.400 individuos, representativa de la población nacional urbana entre los 21 y los 68 años, seleccionada a partir de una muestra representativa de hogares; se llevó adelante a través de entrevistas telefónicas. 

Sus principales indicadores en el ámbito de la salud mental están construidos a partir de metodologías internacionalmente validadas (problemas de salud GHQ-12; síntomas de depresión PHQ-9; problemas de insomnio ISI). Adicionalmente, se utilizan otras escalas sobre estilo de vida (consumo de alcohol AUDIT-C; soledad- UCLA-; y actividad física-UCL), así como otras relativas al ámbito organizacional (exposición a riesgos, usando algunos ítemes de CoPsoQ; y engagement UWES-3).

El carácter público de los resultados del estudio, sumado a las tres versiones realizadas y al nuevo levantamiento de información que se hará en junio de 2021, permitirán evaluar los efectos en el tiempo de la pandemia en la salud mental de los chilenos. Además, esperamos que sean un aporte para el diseño de políticas públicas en esta materia en el futuro.

Revisa aquí presentación del estudio

Salud mental en tiempos de cuarentena

La llegada del COVID-19 ha generado gran preocupación en la población. La cuarentena, sin lugar a dudas, es una de las medidas que más ha alterado las formas habituales de convivir y para la cual no estábamos preparados social y emocionalmente ¿Qué hacer para mantener la calma en el marco de la pandemia?

No cabe duda, que la pandemia del coronavirus ha desatado una crisis a nivel global sin precedentes, apareciendo como una amenaza a la salud y la integridad física de todos. Si a esto sumamos las medidas de protección: como el aislamiento social que se profundiza con la cuarentena, es esperable una afectación en la salud mental de las personas. 

Estamos experimentando emociones negativas, tales como ansiedad, temor, tristeza, preocupación. Manifestaciones que no deben considerarse como una enfermedad, sino reacciones emocionales naturales dada las circunstancias actuales, pero debemos saber cómo cuidar nuestra salud emocional.

La verdad, es que este escenario pone a prueba nuestras capacidades y es más que comprensible que muchas veces nos sobrepasan, pero debemos estar alertas y saber cuándo es necesario pedir ayuda. Para conocer cómo reaccionar y qué medidas tomar respecto a la salud en estos tiempos, llevamos a cabo el pasado miércoles 10 de junio el Webinar: Salud Mental en tiempos de Cuarentena, con Daniela Campos, jefa técnica de Riesgos Psicosociales de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS). 

En la actividad, la experta en salud mental señaló que es normal vernos en mayor o menor medidas afectados por la crisis sanitaria y que lo importante es saber cuándo estamos frente a estados y emociones “normales” y cuándo hay que acudir a los expertos. 

Campos explicó que, otras pandemias nos han dejado profundos alcances en la historia, tanto para diezmar poblaciones, como para reconfigurar sociedades completas, producen transversales y profundos cambios en el estilo de vida de todo el planeta. “Vamos a tener personas más afectadas que otras y debemos saber cómo manejarlo” puntualizó la experta.  

Investigaciones previas de otras cuarentenas nos dicen que hay factores que aumentan el estrés y que generaban un mayor impacto psicológico. Por ejemplo, los periodos largos de cuarentena, temores de infección, frustración, aburrimiento, información inadecuada, pérdidas financieras y estigma. “Para hacer frente, los expertos recomiendan comunicación, no solo desde el Gobierno, sino desde nuestros trabajos, nuestras comunidades, entornos, familia” indicó la experta. 

Campos enfatizó que para hacer frente a los periodos de incertidumbre hay que pensar en nuestra salud y que lo que estamos haciendo es para preservarla, también dijo que hay que generar certidumbre ¿cómo? Por ejemplo, en el caso de los niños, haciéndoles sentir seguros, cuidados, protegidos. 

Distintos países han realizado investigaciones sobre la crisis actual que el mundo vive, sobretodo en términos de salud mental y el Covid-19. Algunos estudios demuestran que un 16% de la población mundial está presentando síntomas de ansiedad, un 28% síntomas depresivos y un 8% estrés desinformado.

Además, sumó Campos, que muchas de nosotros estamos haciendo teletrabajo y aunque ha tenido cosas positivas, la experiencia previa mostraba algunos factores negativos. “El 60% de las personas que hacían teletrabajo antes hablaban de lo que implica suprimir “en cierta medida” la vida social, la falta de consideración sobre el tiempo, por ejemplo, si te sientes mal del estómago, no vas ese día al trabajo, pero si están en tu casa en más fácil trabajar en esa condición, y también se añade la falta de apoyo en situaciones concretas. En el trabajo presencial se siente el apoyo de la jefatura y de los compañeros y eso es algo que no se tiene en la misma medida desde la distancia. 

La especialista recomienda mantener cierta perspectiva sobre la situación. Una calma que permite que evitemos pensamientos catastrofistas, evidenciando la situación pasajera y coyuntural que estamos viviendo. Así mismo, establecer un plan diario de actividades, fijando una rutina con metas sencillas asegura que las horas pasen también con mayor facilidad. De igual manera, es también importante no dejar de lado hábitos saludables: higiene, dieta, actividad física… Y, por supuesto, aprovechar las ventajas que ofrece la tecnología para mantener un contacto social necesario.

Conoce más de este webinar, en el siguiente vídeo.