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Igualdad de género en el mercado laboral

El mercado del trabajo ha avanzado rápidamente en el último tiempo.  Digitalización, autogestión, flexibilidad, diversidad, alto impacto social y reconversión son temas que las empresas están desarrollando y aplicando, sin embargo, aún hay desafíos que persisten desde épocas lejanas, como la equidad de la mujer en el mundo del trabajo. 

Mujeres con mismos niveles de estudio y experiencia que hombres, pero con remuneraciones más bajas -varios estudios señalan que el salario medio anual de una mujer es un 22% más bajo que el de los hombres; poca participación de las mismas en altos cargos y directorios; mínima participación en las bases sindicales; difícil reingreso postnatal en los puestos de trabajo; dificultad para conciliar la carrera profesional con la atención a las responsabilidades familiares; esos son algunos de los desafíos que enfrentan la mujeres en los espacios de trabajo. 

El estudio “Perspectivas sociales y del empleo en el mundo”, publicado en enero de 2020 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló que la tasa de participación de la mujer en la fuerza de trabajo en el año 2019 fue del 47%. Lo que representa 27 puntos porcentuales por debajo de la tasa del hombre, que se ubicó con un 74%. 

Las mujeres han sido, por muchos años, blanco de diversos tipos de discriminaciones. Según la OIT, “Los estereotipos de género que hacen hincapié en el papel de la mujer como principal cuidadora y en el del hombre como principal sostén de la familia siguen profundamente arraigados en algunas regiones”, sobre todo en países africanos y árabes. No obstante, esa percepción del género, debido a demandas sociales por mayor igualdad, ha comenzado a desestabilizarse. 

El rol femenino no solo tiene desventaja frente al acceso de empleo, también persisten las disparidades de género en relación con la calidad del trabajo, incluso en países donde las mujeres han hecho importantes avances en el mercado laboral. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, el nivel medio de estudios de las mujeres supera actualmente al de los hombres, pero las mujeres de la subregión siguen ganando un 17% menos por hora trabajada que los hombres. 

Sin embargo, la incorporación de las mujeres al mercado del trabajo mejora cada año y, en Chile, su incorporación en la fuerza laboral ha subido más de 14,3% en los últimos veinte años, llegando a 50,6% según artículo publicado en 24 horas (2019). 

¿Eres una empresa y no sabes por dónde comenzar respecto a la equidad de género? Te invitamos a conocer los principales tips que han implementado algunas empresas respecto a este desafío, generando así roles de participación en condiciones de igualdad entre trabajadores (PwC, 2014). 

Disposición al cambio 

Sin voluntad es imposible cambiar. Para erradicar las brechas que existen en el mercado laboral es importante que todos los que hacen parte de la empresa tengan la disposición de generar cambios y para esto es necesario comprender por qué se quiere generar el cambio y verlo como un proceso, no como un resultado. 

Coca-Cola: reconoce que la mujer es clave en el siglo XXI, y eso es lo que inspira su Global Women’s Initiative. Partiendo de una idea orientada al negocio, la compañía ha establecido su estrategia y ha construido todo un marco de actuación. La iniciativa parte del reconocimiento de que las mujeres son clave en la compra y en el consumo de sus bebidas refrescantes. Lo que más destaca en esta iniciativa es que, partiendo de un businesscase, han conseguido crear toda una estrategia acompañada de un marco de actuación que se materializa en medidas, indicadores y acciones concretas. Así se están consiguiendo logros significativos en el avance del liderazgo femenino en la compañía.

Compromiso en la alta dirección 

Uno de los principales elementos que necesita una empresa para gestionar de forma positiva la participación de la mujer en la empresa es que la alta dirección y los mandos medios estén convencidos que la diversidad de género es importante y beneficiosa. Es difícil acortar la brecha de género en una empresa en dónde los líderes no estén comprometidos con la equidad de género, se podrían implantar medidas individuales que mejoren algún parámetro, pero difícilmente habrá un avance significativo. 

Ikea: empresa dedicada a la fabricación y venta de muebles, objetos para el hogar y otros objetos de decoración, apuesta por la composición equilibrada de su equipo directivo y quiere alcanzar el 50% en la proporción de mujeres en el comité de dirección. Los responsables de la empresa son conscientes de que es preciso “hacer que las cosas ocurran”, ser proactivo y buscar la forma de facilitar ese avance. Para lograrlo están trabajando en revisar el plan de sucesión desde una óptica de género, lo que significa analizar si hay una buena representación de mujeres entre las candidaturas seleccionadas para suceder a las posiciones de dirección, tanto en los distintos niveles directivos de la compañía como en cada una de las tiendas. 

Equidad implica involucrar a todos 

Para que se puedan obtener los beneficios de la diversidad y generar una verdadera igualdad en una empresa no basta con la mirada de la mujer, hace falta involucrar al género masculino. Ninguna propuesta de cambio funcionará si no se les involucra o si no se cuenta con ellos como aliados convencidos de la necesidad de abordar el cambio y de las ventajas que constituye el cambio para la organización.

Ferrovial: opera en un sector de actividad con una presencia femenina en puestos directivos tradicionalmente baja y en el que han predominado los estereotipos de género, por lo que el esfuerzo para derribar barreras culturales es necesariamente mayor. Ferrovial apostó primero por “abonar el terreno”. Para que la empresa progresara en materia de igualdad de oportunidades, no sólo era necesario poner los recursos y procesos adecuados, sino que había que generar un compromiso por parte de todos y esto pasaba por un proceso de” persuasión”. 

Objetivos claros, resultados positivos  

Cualquier iniciativa que se quiera poner en marcha con éxito en una empresa, debe estar basada y recogida en un plan detallado de acción. Si se trata de un proyecto de inclusión, debería tener claro el objetivo y las metas que se quieren conseguir con el proceso de cambio cultural que se quiere implementar.

Telefónica: Women’s Leadership Programme es un programa que apuesta por la diversidad desde el desarrollo, esta iniciativa tiene como objetivo continuar impulsando y consolidando la carrera profesional de la mujer en posiciones directivas de la compañía. Fomentar la diversidad en los perfiles profesionales de alta contribución, esta es una iniciativa que Telefónica lleva trabajando desde hace años. Los beneficios son claros y la compañía es consciente de la relevancia de la mujer como cliente en el consumo de productos y servicios de telecomunicaciones. 

 

 

Fuente:
Organización Internacional del Trabajo (enero, 2020). Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo, Tendencia 2020.
Cassinelli, F. (marzo, 2019). 24 Horas. Brecha salarial: Mujeres chilenas reciben un 15% menos de sueldo que los hombres.
PwC. (2014). Inspirando casos de éxito en diversidad de género.

 

 

Hacia la equidad laboral

Si contabilizamos el número de veces que los conceptos “equidad de género” y “brecha salarial” aparecen en los medios de comunicación, es muy probable que estarían en las primeras posiciones del ranking . Por el contrario, si observamos las estadísticas, Chile se ubica dentro de los últimos lugares en esas mediciones, con las mayores diferencias en remuneraciones entre hombres y mujeres con estudios superiores. Las mujeres en Chile ganan un 35% menos que un hombre, a un mismo nivel educativo.

Acercar esas brechas es un desafío país y una preocupación de nuestros trabajadores. Según datos de la ONU, a lo largo del mundo por cada dólar que gana un hombre, la mujer recibe 77 centavos. Al paso que vamos, nos tomará 70 años cerrar la brecha salarial de género en el mundo.

Menos salario se asocia con empleos de peor calidad. Las mujeres ocupan un 59% del empleo informal como porcentaje del empleo total en América Latina y el Caribe. Si miramos a nuestro país, en el trimestre abril-junio se registró una tasa de ocupación informal de 28,7%. La tasa de ocupación informal femenina fue de un 30,2% (hombres 27,7%). La situación de empleo precario expone a las mujeres a menores salarios, pero a la vez a desprotección social, peor acceso a salud, condiciones de trabajo inseguras y pensiones insuficientes. Para acercar las brechas y disminuir las diferencias entre géneros, hay que centrar la preocupación en el empleo de calidad y la discusión en el salario mínimo.

La legislación ayuda en temas como las salas cuna, el posnatal masculino, el teletrabajo -a años luz de países desarrollados- y otras iniciativas regulatorias que buscan una mayor equidad laboral. Sin embargo, ¿existe la voluntad o la convicción tanto de legisladores como de ejecutivos para moverse hacia la equidad?

Islandia, Finlandia y Noruega son los países que más han avanzado en esta materia. Islandia, por ejemplo, es la primera nación con una ley que exige a las empresas evidenciar que sus trabajadores tienen las mismas remuneraciones cuando ejecutan el mismo trabajo. No existen diferencias por género, etnia o nacionalidad. Noruega, por otra parte, implementó hace diecisiete años una ley que requiere que las sociedades anónimas tengan al menos 40% de mujeres en sus consejos de administración. Más allá del concepto de justicia, los esfuerzos en esta materia radican en la convicción de que la igualdad de género impacta otros espacios en la sociedad, como el hogar, la política y el desarrollo económico de los países.

En todos los casos exitosos, el camino siempre ha sido el mismo: no intentar homologar a la mujer a las características y capacidades del hombre, sino más bien considerar las diferencias entre ambos y adaptar nuestras condiciones laborales para recoger dicha diferencia.

La evolución hacia la equidad laboral no es en forma inmediata; se trata de un proceso largo de concientización social que tarda años en su implementación, pero si existe la voluntad de hacer los cambios hoy, más temprano que tarde dará frutos de los que podremos sentirnos orgullosos.

 

Columna de opinión por María Isabel Vial
Vía El Mercurio