¿Reparto de utilidades en épocas de crisis?

La participación de los trabajadores en los resultados de la empresa es una iniciativa laboral relevante, porque permite reconocer que las utilidades de la organización son producto del trabajo y esfuerzo mancomunado entre todos los miembros que componen la empresa. Este tipo de mecanismos hace más sentido en un contexto como el actual, marcado por una pandemia sin precedentes. Hay múltiples formas de llevar a cabo el reparto de utilidades, pero en esta ocasión queremos destacar una práctica desarrollada por una empresa grande de Chile, que pertenece al sector productivo del comercio.

Esta práctica se estructura de la siguiente forma: la empresa, de acuerdo a la rentabilidad del año y definición del directorio, establece repartir entre 1 y 2 sueldos adicionales al año. La entrega de esta bonificación se transparenta a partir de un instrumento colectivo y se comunica a todo el personal propio de la empresa. De acuerdo a datos del Premio Carlos Vial Espantoso 2018, en 2017 la empresa repartió el 19% de sus utilidades al 84% de sus trabajadores.

La literatura señala que el reparto de utilidades es un mecanismo que tiene múltiples impactos positivos. Por un lado, promueve la innovación en las empresas, dado que los trabajadores ven en las empresas con reparto de utilidades un espacio en el que sus opiniones pueden ser consideradas, particularmente las ideas relacionadas a mejoras productivas (Aerts, Kraft y Lang, 2015). Por otro lado, las empresas que cuentan con incentivos económicos para sus trabajadores – como el reparto de utilidades – tienen una comunicación más fluida, mayores niveles de confianza hacia cargos medios y mejores ambientes de trabajo (Blasi, Freeman y Kruse, 2015). 

En este sentido, el reparto de utilidades es un mecanismo que tiene la potencialidad de hacer y ser mejores empresas, considerando que puede ser categorizada como una medida de justicia, en la cual se fortalecen las relaciones laborales, crecen las oportunidades de innovación y mejora la confianza entre los distintos actores que componen las organizaciones. Además, implementar el reparto de utilidades, en un escenario laboral tan complejo como el que atravesamos actualmente, puede ser una gran oportunidad para vigorizar la actividad de las empresas y reconocer el esfuerzo realizado por los trabajadores