Personas para servir personas

Por María Isabel Vial
Presidenta Ejecutiva, Fundación Carlos Vial Espantoso

Durante agosto, en plena pandemia, Friosur dio un gran salto empresarial al poner a los trabajadores en el centro del modelo de su negocio. Los hizo partícipes del 20% de la propiedad, a través de una venta formal de acciones que se irán pagando con el fruto del trabajo presente. Una medida importante que va en línea con las demandas sociales y laborales, y que resulta inspiradora en el marco del complejo mundo actual, donde la rivalidad y el conflicto exceden la colaboración y el diálogo. 

El rol de los líderes de los trabajadores fue vital en el proceso, y ahora –precisamente cuando celebramos el Día del Dirigente Sindical- están sentados en la mesa del directorio, como uno más de los accionistas, con todos sus derechos y obligaciones. 

Existen otros casos que muestran la potencialidad de generar mecanismos innovadores, enfocados en la participación efectiva de los trabajadores. Una práctica relevante en toma de decisiones y reparto de utilidades es el ejemplo de Próxima Servicios. Esta mediana empresa conformó en 2018 una cooperativa dentro de ella, conformada por el 60% de los trabajadores, ahora accionistas del 10% y con representación en el directorio.

En la misma línea, una de las prácticas más utilizadas por las empresas durante la pandemia ha sido la creación de comités de crisis, donde participa la plana mayor de las organizaciones junto con representantes de los trabajadores. 

La Encuesta de Dirigentes Sindicales 2020, de la Fundación Carlos Vial Espantoso, revela que tres de cada cuatro instituciones se conformó un comité de crisis y en el 74% de los casos las empresas implementaron al menos una iniciativa propuesta por sus sindicatos. 

El plan Paso a Paso Laboral propuesto por el Gobierno para retornar de forma segura al trabajo ha relevado el rol del diálogo al interior de las empresas para generar mecanismos eficientes de prevención. En este sentido, el plan da un lugar central a la participación de trabajadores, representantes de sindicatos, comités paritarios, profesionales expertos en prevención y seguridad, y las mutualidades.

Cada empresa es distinta y tiene su propia realidad. Los modelos se adaptan, pero nunca son iguales. Sin embargo, lo trascendente es la idea detrás de estas iniciativas: promover alguna forma de participación de los trabajadores en las decisiones de la empresa. Se trata de una gran oportunidad de crear valor sustentable para enfrentar mayores volatilidades, resguardando el activo más valioso de cada empresa: su capital humano.

La colaboración y cohesión entre diversos actores al interior de las empresas, como también impulsar un rol más activo de los trabajadores, es lo que exigen los tiempos actuales. Estamos llamados a reconocernos como personas, a construir ese espacio común que nos convoca y permite desarrollarnos, a convivir con los miedos y prejuicios que hoy inhabilitan y paralizan, para finalmente mirar a la empresa como lo que es: un grupo de personas para servir a las personas.

Vía El Mercurio