La corresponsabilidad en el centro del mundo laboral

Beatriz Roque
Directora de Estudios
Fundación Carlos Vial Espantoso

En los últimos meses, diversas instituciones han alertado el impacto de la crisis sanitaria en el empleo femenino, enfatizando en los efectos que tendrá este período en la participación laboral de las mujeres. Sin lugar a duda, la dificultad que implica compatibilizar el trabajo con las labores de cuidado, usualmente asociadas a las mujeres, es un factor fundamental en las dinámicas de trabajo actuales. Así, la crisis sanitaria ha puesto en el centro este tipo de problemáticas que, si bien habían sido instaladas previamente en el debate público, no habían contado con suficiente atención en el mundo laboral, encontrando un terreno fértil para construir soluciones desde la promoción de la corresponsabilidad

Para comenzar, es importante destacar el impacto de las inequidades en las tareas domésticas. Por una parte, en las condiciones y sobrecarga de trabajo de las mujeres, especialmente en contextos de teletrabajo, donde se ha agudizado el riesgo psicosocial que conlleva la doble presencia, alertando sobre los efectos en la salud mental de las trabajadoras (ISL, 2021). Por otra parte, se han mostrado efectos de las inequidades en distribución de tareas domésticas en las cifras de ocupación laboral de las mujeres. 

De esta forma, una arista relevante de este problema se relaciona con la desocupación y la búsqueda de nuevos empleos. A diferencia de los hombres, el 88% de las mujeres que perdió su empleo no volvió al mercado laboral, significando un retorno forzoso al hogar para miles de mujeres (Comunidad Mujer, 2020). Hay diversas motivaciones que podrían explicar esta situación, según los datos del Centro de Políticas Públicas UC (2020) las principales razones se asocian con el contagio COVID-19 y la dificultad de compatibilizar las responsabilidades familiares. Lo anterior adquiere mayor importancia aun, pues diversos organismos han manifestado su preocupación por los retrocesos que esto implica en la autonomía económica de las mujeres. Por su parte, la OIT ha sostenido que el desempleo femenino ha presentado cifras alarmantes en la región, específicamente, producto de la profundización de la desigualdad de género en el acceso y distribución del trabajo (OIT, 2021). De la misma forma, la CEPAL ha proyectado un retroceso de más de una década en la participación de las mujeres en el mercado laboral formal (CEPAL, 2020). Estos antecedentes, refuerzan la relevancia de avanzar en esta materia y promover la corresponsabilidad en la sociedad en su conjunto.  

Así, cuando aludimos a inequidades en la distribución del trabajo doméstico, también es importante referirnos a aquellas herramientas que podemos utilizar para mitigar este problema. La Fundación Carlos Vial Espantoso en conjunto con El Diario Financiero desarrollaron una encuesta dirigida a Departamentos de Recursos Humanos en grandes empresas en Chile, con el objetivo de conocer los nuevos escenarios, roles y desafíos que enfrentan estos equipos al interior de sus organizaciones. Así, pudimos notar que el 64% de los departamentos encuestados se encuentran desarrollando “acciones de conciliación trabajo-familia” como parte de las medidas impulsadas para enfrentar la pandemia. A su vez, al ahondar sobre aquellas empresas que se encuentran trabajando en esta temática podemos notar una gran diversidad de enfoques, por ejemplo: promoción de instancias de diálogo, medición de riesgo psicosocial producto de la doble presencia, realización de diagnósticos en las organizaciones, incorporación de los principios de la Política Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, participación en programas de entidades públicas o privadas que promueven la conciliación o corresponsabilidad, entre otros.

En sintonía con lo anterior, la corresponsabilidad ha adquirido mayor protagonismo, pues este término alude al “equilibrio en el reparto de las tareas, la toma de decisiones y la responsabilidad entre las personas en las distintas esferas de la vida, es decir, en la vida personal, en el hogar, en el trabajo y en la esfera pública” (Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, 2020). Así, la corresponsabilidad en el hogar ha tomado mayor protagonismo, instalando la importancia de pensar nuevas formas de organización social de los cuidados y distribución del trabajo no remunerado. Y sobre este tema, sin duda, las empresas y el mundo laboral en su conjunto tienen mucho que aportar, sobre todo en la búsqueda de soluciones que permitan resguardar los avances en esta materia e impulsar organizaciones que pongan en el centro a las trabajadoras.