Este año que está terminando nos agarró desprevenidos. No estábamos, en ninguna medida, preparados para hacer frente a los desafíos que trajo consigo la pandemia mundial. De pronto nos vimos inmersos en altos números de contagiados, tasas de desempleo elevadas, nuevas formas de trabajo, largos periodos de cuarentena y sentimientos de miedo, tristeza e incertidumbre. Sin embargo, nuestra propia esencia de personas -esa facultad innata que tenemos de sobreponernos a los obstáculos de la vida- nos ayudó a no dejarnos vencer. Nos reinventamos, apreciamos más el tiempo con la familia, nos conectamos y empatizamos con los otros, nos hicimos más fuertes y aprendimos la lección. Esperamos que, con todo lo aprendido, el próximo año sea mejor. Con muchas esperanza recibimos el 2021.
Fundación Carlos Vial Espantoso
¡Adiós 2020!
 
 
¿Reparto de utilidades en épocas de crisis?