Es hora de actuar

Por María Isabel Vial

Los conflictos sociales evidencian lo que está en el alma de las personas. Se hace visible la frustración enraizada por años y alimentada por muchísimas promesas incumplidas. Siempre he pensado que Chile es un país de baquelita y dependerá de cada uno de nosotros, desde nuestro lugar en la sociedad, convertirlo en un sólido cristal.

El trabajo –lugar donde pasamos nuestra mayor cantidad de horas al día- es un buen punto de partida. La encuesta CEP confirma que las mayores causas de la desigualdad tienen que ver con las remuneraciones. Más del 90% de los encuestados siente que las diferencias de ingresos en Chile son demasiado altas. Así como la empresa ha sido uno de los grandes motores en el desarrollo vivido, hoy debe asumir y legitimar el rol que le impone una sociedad que exige sustentabilidad y equidad, plasmado en el manifiesto de davos y en mesas de diálogo instauradas en el país.

Carlos Vial espantoso –en su manuscrito “Cartas a un Viejo”-, hace más de 40 años, esbozaba ideas precisas y sencillas destinadas a un futuro que podría ser hoy. Adelantado, insistía en la importancia de hacer partícipes a los trabajadores en las utilidades, junto con darles mayor presencia en comités mixtos y en el directorio, conceptos que hoy están en algunas empresas y merecen ser estudiados e implementados. Consideraba que el sistema social de remuneraciones convertía al Capital y al Trabajo en enemigos irreconciliables, cuando en la práctica debieran ser socios y amigos.

Su visión aseguraba que haciendo a los trabajadores socios de las empresas era posible alcanzar buenos resultados económicos y aportar a la paz social. Consideraba que los resultados de la compañía son consecuencia de la interacción entre el trabajo presente aportado por los empleados y el trabajo pretérito, capital invertido por los socios, lo que debiera ser repartido de acuerdo con la contribución y el esfuerzo de cada uno. De esta manera, las horas trabajadas tendrían un valor justo, al igual que el aporte de los socios. “Algunas empresas lo hacen, pero en general se trata de una cuota arbitraria de tinte paternalista, y no de un estudio serio que establezca el aporte que en el éxito de la empresa debe asignarse al trabajo como capital”, decía.

Según los datos recabados a través del Premio Carlos Vial Espantoso 2018, el 31% de las empresas evaluadas cuentan con mecanismos de reparto de utilidades, distribuyendo en promedio un 13% de ellas a un 73,4% del personal. Estas empresas están en una etapa de maduración de su gestión de personas, lo que presenta un desafío para sus pares: implementar prácticas que mejoren el bienestar de los trabajadores y pongan a las personas en el centro.

Diversos informes de la OIT sostienen que la participación de los trabajadores en las decisiones de la empresa tiene grandes beneficios para el rendimiento de estas, pues el involucramiento se traduce en una forma de contribución entre los trabajadores y la gerencia, fomentando una relación de cooperación y alianza.

El contexto invita a actuar. Enfrentamos múltiples desafíos en el área laboral que no pueden esperar. Para partir, ponerse en el lugar y mirar, como dice el Ministro de Hacienda, “con altura, hacia un futuro” que depende de cada uno de nosotros.

Vía El Mercurio

Propuesta para reformar sistema de gratificaciones se suma al debate laboral

Proyecto cuenta con el apoyo de un grupo transversal de parlamentarios. Abogados valoran debate, pero hacen sus observaciones.

La agenda laboral sigue sumando temas. De hecho, la semana pasada la Sala de la Cámara de Diputados revirtió la inadmisibilidad de la moción presentada dos meses antes por el diputado del PPD, Tucapel Jiménez, para modificar el Código del Trabajo en materia de repartición de utilidades, tema popularmente conocido como gratificaciones.

En la actualidad, la norma define este pago como un tipo de remuneración que corresponde a la parte de las ganancias con que el empleador beneficia el sueldo del trabajador.

¿Cuál es la idea del parlamentario? Cambiar los artículos 47 y 50 del Código del Trabajo que regulan esta materia. En el primero, se busca hacer efectiva la entrega de la gratificación del 30% de las utilidades en establecimientos que estén obligados a llevar libros de contabilidad, y que tengan beneficios o excedentes líquidos en sus giros; mientras que en el segundo, la intención es mantener la opción de gratificar por el 25% de las remuneraciones del trabajador percibidas durante el año, “con la salvedad que se elimina el tope de 4,75 ingresos mínimos mensuales y siempre que el monto de dicha gratificación sea mayor a lo establecido en el artículo 47”.

Según explicó Jiménez en su momento, la propuesta apunta a poner fin a las inequidades en la distribución de la riqueza en Chile, ya que a su juicio las empresas en su mayoría optan por aplicar la modalidad establecida en el artículo 50 del Código del Trabajo, es decir, con el tope de 4,75 ingresos mínimos mensuales.

De acuerdo al historial del proyecto registrado en la Cámara, la iniciativa contaría con el respaldo de los parlamentarios: Karol Cariola (PC), Sofía Cid (RN), Francisco Eguiguren (RN), Gastón Saavedra (PS), Alejandro Santana (RN), Alejandra Sepúlveda (FRVS), Gabriel Silber (DC), Raúl Soto (IND) y Gael Yeomans (IND).

 

Argumentos en la mesa

La idea de Jiménez es respaldada por el exjefe de la división jurídica de la Dirección del Trabajo, Rafael Pereira, quien sostuvo que “en la práctica esto se convirtió en un complemento del sueldo”, agregando que la propuesta del parlamentario “va en la línea correcta, que es hacer efectivo el sentido del concepto de gratificación, y eso sí tiene un efecto redistributivo importante”.

Una opinión similar entregó el socio fundador de Salinas Toledo, Jaime Salinas, quien reconoció que es una discusión de larga data. Sin embargo, planteó que antes de discutirlo es necesario zanjar otros debates. “Hay temas paralelos que resolver antes de pretender modificar este ítem, porque inciden, ciertamente, en los efectos que va a tener una modificación a este tipo especial de remuneración, como por ejemplo, cómo va a quedar finalmente el ingreso mínimo mensual y la pretendida modificación a una jornada de 40 horas, que tendrá efectos en remuneración, distribución de jornada y jornadas parciales”, dijo.

Salinas añadió que Jiménez no sería el único interesado en abordar esta temática, asegurando que fueron consultados por el senador Francisco Chahuán (RN) sobre la materia. “Nos manifestó su interés en abordar una modificación al sistema de gratificaciones para ver si podemos colaborar desde nuestra perspectiva técnica y práctica en esta materia”, explicó.

Desde la Fundación Carlos Vial Espantoso también se mostraron a favor del debate. “Lo imperativo es pensar la empresa de los próximos diez años y eso significa poner al trabajador en el centro del modelo de negocio. Tomar conciencia de las personas, de su desarrollo y calidad de vida (…) Y eso pasa por repartir utilidades. Compartir el “fruto del esfuerzo” como decía Carlos Vial ‘con los trabajadores que ponen todos su conocimientos y toda su alma’”, comentó María Isabel Vial, presidenta ejecutiva de la entidad.

Más reacio al tema fue Luis Lizama, director del Departamento de Derecho del Trabajo de la Universidad de Chile, quien comentó que lo propuesto por Jiménez fija al empleador “una restricción adicional, probablemente no contribuya a generar incentivos adecuados para que los trabajadores puedan generar mejores resultados”.

Al interior de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) la materia también se ha abordado. Es más, su comité de Políticas Públicas en diciembre elaboró una minuta en la cual plantean -sobre la base de diversa bibliografía- que “la gratificación legal se ha transformado en parte de la remuneración líquida mensual, distanciándose del concepto de beneficio, a través del cual el empleador distribuye las utilidades de la empresa”.

Vía Diario Financiero