Una oportunidad para todos

María Isabel Vial: “El estatuto para jóvenes estudiantes busca compatibilizar trabajo y estudio”.

Con la reforma laboral se abrió el camino para revisar, mejorar y modernizar nuestra legislación laboral. Los focos están claros: avanzar hacia el pleno empleo, disminuir la precariedad de los trabajos e integrar a las mujeres y jóvenes, así como a las minorías, personas con discapacidad, mayores e inmigrantes. Esta vez nos toca reflexionar acerca de los jóvenes.

En Chile la desocupación laboral de los jóvenes de entre 18 y 24 años alcanza al 16,1%. Esta cifra no sería tan dramática si pudiéramos asegurar que todos se encuentran estudiando; sin embargo, la realidad es muy distinta: solo un 40% de los jóvenes entre 18-24 años declara que solo estudia; un 29% declara que solo trabaja, y un 22% declara que no trabaja ni estudia.

Si escuchamos la voz de los jóvenes expresada en la Octava Encuesta Nacional de la Juventud, la principal razón que dan para no trabajar y no buscar trabajo es “La incompatibilidad de trabajar y estudiar” (54%); asimismo, las razones para trabajar en una jornada parcial son “Para poder compatibilizar el trabajo y los estudios” (47%). Esta conclusión se refleja en que en la práctica solamente el 9% de los jóvenes entre 18 y 24 años se encuentra actualmente estudiando y trabajando, muy por debajo de países como Holanda o Dinamarca, que están sobre el 37%.

Organizar sus horarios para trabajar y estudiar al mismo tiempo puede ser el espacio que los jóvenes necesitan para sentirse agentes activos. La posibilidad de trabajar y estudiar se convierte en una valiosa experiencia para su desarrollo personal y profesional. También se contribuye a la adecuación de las universidades, al permitirles crear programas que combinen el aula con la realidad empresarial para levantar las competencias que exige el trabajo moderno. También se favorece a las empresas, al incorporar a personas jóvenes pero con cultura y competencias laborales facilitando su pronta integración al esfuerzo productivo. En resumen, gana el país al disminuir las brechas sociales y modernizar nuestro sistema laboral.

El proyecto de ley que propone el Gobierno para los jóvenes estudiantes puede ser un punto de partida para reducir la rigidez de nuestra actual legislación e imitar a los países que nos anteceden. El estatuto para jóvenes estudiantes busca compatibilizar trabajo y estudio junto con formalizar un acuerdo que fragmenta la jornada de trabajo y mantiene los beneficios y becas que posee el estudiante por su condición social dependiente.

Habrá voces disonantes que reflejan la grave desconfianza que nos afecta como país. Se murmurará que el adulto tendrá miedo de que el joven le quite el trabajo por menores remuneraciones, que los empresarios precaricen el empleo y que jóvenes se ausenten por sus estudios incidiendo en los costos de las empresas.

Si bien es una iniciativa que debemos discutir y mejorar como sociedad, es al mismo tiempo una gran oportunidad que tenemos para avanzar en una legislación que les facilite a los jóvenes el acceso al mundo laboral.

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